La gran diferencia en el acceso a Internet a través de cable está en la velocidad y en el hecho de que se trata de una conexión exclusiva que funciona las 24 horas del día. En estas condiciones la frontera entre los datos que contiene el ordenador y los de Internet se diluye. La forma de utilizar Internet cambia radicalmente.
Por supuesto, la
televisión, el servicio para el que fue diseñada esta tecnología, corresponde una lista de cientos de canales y la ampliación de sus posibilidades que permitirá seleccionar programas y películas a la carta, grabar emisiones en directo y participar en concursos interactivos.
Todo ello sin olvidar el servicio de telefonía básica, que permite a los usuarios disponer de una alternativa a los operadores tradicionales.
En Andalucía el cable tiene dos nombres propios:
Auna y
ONO. Actualemente protagonistas por los vaivenes de la posible
fusisión entre ambas.
Ono nace en 1998 de la mano de Cableuropa y comienza a desplegar
su red de banda ancha para dar servicios integrados de telecomunicaciones en Valencia, Alicante, Albacete, Murcia, Castellón, Palma de Mallorca, Cantabria y en Andalucía en Cádiz y Huelva.
Por su parte, Auna
opera en el resto de Andalucía, Madrid, Canarias, Aragón, Cataluña y Alicante.
Sin embargo, Telefónica, que en su día se retiró del negocio del cable para dedicarse exclusivamente al servicio de ADSL y parece,
sólo parece, haberse quedado atrá en muchos aspectos, se prepara para sacar toda la artilleria pesada (
mayor velocidad en ADSL, Imagenio -la nueva Televisión digital interactiva de la compañía- y
Voip)
Y quién sabe si quizás sea esta la solución a los
inconvenientes que el cable, tanto por parte de Auna como de Ono, suscita tanto en Andalucía como en el resto de España, como la imposibilidad de instalación de infraestructuras en ciertas zonas de las ciudades (en Sevilla lo hemos vivido en las calles del centro) así como determinadas zonas rurales o la enorme inversión necesaria para su funcionamiento.
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